En el despacho hemos analizado recientemente un caso real que refleja perfectamente cómo una correcta planificación puede suponer un ahorro fiscal de más de 150.000€.
📖 El caso
Una clienta acude al despacho para analizar la futura herencia de su tía.
- La tía, viuda y sin descendencia, vende su vivienda habitual en Barcelona por unos 600.000€
- Se traslada a vivir con su sobrina
- Se plantea comprar un inmueble en la misma finca para mantener cierta independencia
El objetivo: analizar el impacto fiscal de la futura herencia
⚖️ Escenario 1: Sin planificación fiscal
Si la sobrina hereda los 600.000€ sin aplicar beneficios fiscales, el resultado es claro:
💸 Impuesto de sucesiones: ~170.000€
👉 Es decir, cerca de un 30% del patrimonio
🏡 Escenario 2: Aplicando la reducción por vivienda habitual
Si el patrimonio se estructura como vivienda habitual y se cumplen ciertos requisitos:
📌 Requisitos clave:
- Que la heredera tenga 65 años o más en el momento del fallecimiento.
- Haber convivido con ella al menos 2 años
- Empadronamiento conjunto
- Prueba de convivencia real (suministros, correspondencia, etc.)
👉 En este caso:
💸 Impuesto aproximado: 35.000€
🤝 Escenario 3: Relación de convivencia de ayuda mutua (CLAVE)
Aquí es donde está la optimización real.
Si se constituye una relación convivencial de ayuda mutua (art. 240-1 y siguientes del Código Civil de Cataluña):
📌 Ventajas:
- NO es necesario que la tía tenga 65 años
- Permite aplicar beneficios fiscales más favorables
- Basta convivencia o escritura pública
👉 Recomendación: formalizar en notaría
📊 Resultado:
💸 Impuesto aproximado: 15.000€
🚨 Conclusión
La diferencia entre no planificar y hacerlo correctamente es brutal:
- ❌ Sin planificación: 170.000€
- ⚠️ Con reducción básica: 35.000€
- ✅ Con planificación óptima: 15.000€
👉 Ahorro potencial: más de 150.000€
💡 Reflexión final
En fiscalidad inmobiliaria, la clave no es solo qué tienes, sino cómo lo estructuras antes de que ocurra la transmisión.
📩 Si tienes un caso similar, es fundamental anticiparse.


